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De la Diversión a la Dependencia

La tecnología en la actualidad es una parte fundamental en la sociedad que nos rodea. Para muchas personas es una herramienta indispensable de la que es muy difícil desconectar al menos unas horas. Esto afecta a todos los rangos de edad. Desde los niños que crecen rodeados de estímulos que se transmiten a través de las pantallas hasta los adolescentes y adultos que trabajan, estudian y se comunican, entre otros. Sin embargo, la tecnología también tiene su parte no tan buena y su mal uso puede generar consecuencias muy dañinas.

Un tiempo excesivo frente a una pantalla puede generar problemas de salud física y mental que se tratarán a lo largo del reportaje. Además, sobre todo en el mundo de los adolescentes, las redes sociales son espacios con muchos peligros, como el ciberbullying que afecta a más de un 30% de adolescentes o la adicción tecnológica. ​

Para elaborar este reportaje, ReConecta se ha puesto en contacto con expertos en la materia: Borja Cámara, psicólogo experto en terapia cognitivo-conductual y sistémica en niños, adolescentes y adultos; María José Fernández, presidenta de la Asociación Madrileña Contra el Acoso Escolar; Arancha Moreno, educadora de primer ciclo de infantil (0-3 años), Javier Feliz, integrante del proyecto Desconecta, un proyecto dirigido a la adicción tecnológica. 

EL IMPACTO DEL USO DE PANTALLAS EN EL DESARROLLO INFANTIL 

El acceso a la tecnología en edades tempranas es un asunto que preocupa en la actualidad sobre todo a los padres de los más pequeños. Muchos profesionales de la educación y la salud investigan e informan sobre los efectos negativos que puede tener esta exposición, especialmente en niños de 0 a 3 años. Para ello contamos con la opinión de Arancha Moreno.

Arancha sostiene una opinión que coincide con la de muchos expertos, quienes defienden que en los primeros años de vida es esencial estimular a los niños a través del contacto físico, el juego y la interacción social para contribuir al desarrollo del lenguaje, la independencia a la hora de tomar decisiones y la empatía. 

Como profesora destaca la prohibición de las pantallas en su aula. Afirma que el uso de las tecnologías no ha ayudado en nada a niños de estas edades, de entre 0 y 3 años. Según su experiencia, el tiempo frente a una pantalla no solo no favorece el aprendizaje, sino que contribuye a conductas antisociales. “Se están viendo conductas muy asociales, los niños no saben cómo solucionar conflictos, ya que el uso de pantallas va ligado al lenguaje”, señala. 

Este uso afecta de forma significativa en los hábitos y actitudes de los niños como expone Borja Cámara a continuación.

Reflexión crítica de Arancha Moreno, profesora de educación infantil de primer ciclo 

Borja Cámara

Psicólogo especializado en niños y adolescentes

“Evidentemente, a nivel de habilidades sociales es exactamente lo mismo. Al final nos acostumbramos también a relacionarnos a través de videojuegos, o a través de estas nuevas redes sociales y demás. Y perdemos mucho ese “tú a tú”. Estamos perdiendo mucho esa eficacia, esa parte que tenía pues ese conocernos poco a poco, saber relacionarme. Al final, un niño bajo un ordenador pues puede ser mucho más extrovertido y luego realmente en persona, pues ser una persona muy introvertida, que le cuesta mucho relacionarse y que al final prefiere esconderse y evadirse en ese ordenador, en ese videojuego”.

Habilidades Sociales
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Los padres deben tener en cuenta qué contenidos ven sus hijos y cómo reaccionan a ellos. Este es el caso de los videojuegos violentos, donde los niños aprenden por imitación. Si un videojuego se utiliza durante muchas horas, el niño tiende a adoptar los comportamientos que aparecen en él, lo que puede desencadenar conductas agresivas porque en ese momento no saben diferenciar lo que es ficción y lo que es real. Este comportamiento puede combinarse con una euforia desmedida alterando el equilibrio emocional, lo que conlleva a un retroceso en las conductas que ya estaban aprendidas.

Por ejemplo, hay niños tan inmersos en la pantalla que no se dan cuenta de que necesitan ir al baño. Este comportamiento suele observarse en niños pequeños, quienes, según un informe de Common Sense Media, pasan un promedio de 2 horas y 19 minutos al día frente a pantallas, aumentando a medida que crecen.

Por otra parte, también afecta a la calidad del sueño. Un estudio de la Academia Americana de Pediatría demuestra que los niños que usan tecnologías antes de acostarse tienen un 50% más de probabilidades de tener insomnio. También es alarmante que los niños prefieran utilizar las tecnologías antes que comer o realizar actividades esenciales. ​

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Muchas de estas actitudes pueden entenderse como características de trastornos del espectro autista (TEA). Sin embargo, investigaciones en neurociencia han demostrado que el uso excesivo de pantallas afecta al desarrollo de la corteza prefrontal, el área encargada de la atención, las funciones ejecutivas y la inhibición de impulsos.

Ciberbullying en Aumento: El Impacto del Uso Desmedido de Pantallas en Niños
Cómo la sobreexposición digital incrementa los riesgos de acoso en línea y afecta el bienestar infantil

El aumento de casos de acoso escolar y ciberbullying en España ha encendido las alarmas entre los profesionales de la salud mental y las asociaciones especializadas. Según un informe de la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña, en 2022 se registraron más de 6.000 casos de acoso escolar y ciberbullying, un incremento del 25% en comparación con años anteriores.

Se muestra un gráfico que enseña la evolución del ciberbullying entre los años 2004-2020, con un incremento significativo en la época en la que se populariza el uso de las tecnologías. 

Esta evolución del ciberbullying se ve reflejado en el trabajo de todas las asociaciones, así lo explica María José Fernández, presidenta de AMACAE.

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Tabla: comparitech | Fuente: Google trends. Evolución del ciberbullying desde 2004 hasta 2020.

María José Fernández

Presidenta de AMACAE

"Estamos empezando a detectar casos de abusos y de tocamientos de tipo sexual entre menores porque ya hay niños vientos en las pantallas lo que no deben".

Borja Cámara en este campo señala cómo este fenómeno genera una serie de consecuencias que se reflejan como síntomas preocupantes entre aquellos que sufren este tipo de acoso. Entre esos síntomas, encontramos una serie de señales que alertan de lo que puede estar ocurriendo a través de la pantalla. En algunos casos, los adolescentes optan por disminuir significativamente el uso de redes sociales, mientras que otros, por el contrario, presentan una necesidad compulsiva de publicar contenido en una búsqueda desesperada de quienes lo agreden. Un estudio de UNICEF España reveló que el 14% de los adolescentes ha sufrido ciberacoso, siendo las redes el principal canal.

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Es frecuente que se manifiesten otros signos de lo que puede estar ocurriendo a través de la pantalla, como perder el interés por hacer actividades diarias y habituales que antes se disfrutaban como ir al instituto o asistir a las extraescolares. En algunos casos, es probable que en el campo emocional presente un estado más irritable

Todos estos indicadores, por lo general, van de la mano de cambios en su físico y su bienestar personal. Suelen presentarse como una pérdida en el apetito o como insomnio, dificultado el descanso de la víctima y, por tanto, ese estado de irritabilidad finalmente se termine convirtiendo en algo recurrente cambiando su comportamiento y su humor. Según la Asociación Española de Pediatría, hasta un 60% de las víctimas de ciberbullying reportan problemas de sueño, lo que perjudica su estado de agotamiento físico y mental.

Adicciones Tecnológicas: El Precio Oculto del Uso de Pantallas en Niños
La dependencia digital y sus efectos en el desarrollo emocional, social y físico de los más jóvenes

En la era digital, la tecnología se ha convertido en un elemento esencial de nuestras vidas, ofreciendo múltiples beneficios, como la conectividad, el acceso a la información y el entretenimiento. Sin embargo, también ha traído consigo nuevos riesgos, entre los que destacan las adicciones tecnológicas, un fenómeno que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Las adicciones tecnológicas consisten en una dependencia compulsiva de dispositivos electrónicos. Esta se manifiesta en un uso excesivo e irracional de la tecnología, que interfiere con las actividades cotidianas, las relaciones sociales y la salud mental.

Las consecuencias de las adicciones tecnológicas son diversas y afectan tanto la salud mental como la física, entre los problemas más comunes se encuentran el aumento de la ansiedad, la depresión y el estrés. Además, la dependencia tecnológica puede llevar a un aislamiento social, ya que las interacciones virtuales reemplazan las relaciones cara a cara. También existen efectos negativos en la salud física, como dolores musculares por malas posturas, trastornos del sueño y problemas de vista, todos estos factores contribuyen a un deterioro general del bienestar.

Desconecta es un programa que se encarga de ayudar a adolescentes adictos a las nuevas tecnologías, con trastornos de conducta, trastornos de conducta alimentaria, malestar emocional, adicciones y otras muchas dificultades. 

Javier Feliz, Desconecta

"Un caso reciente es el de una chica de 16 años que es autolesiva, no va a clase, y se aísla en la habitación. Ha escrito cartas de suicidio,  ingeridos medicamentos, está enganchada a TikTok y a Instagram, y ha desarrollado un trastorno de conducta alimentaria. Por lo tanto, necesita terapia. Lo bueno es que ha pedido ayuda".
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La tecnología es una herramienta imprescindible en nuestra sociedad, pero su uso desmedido y sin control puede generar consecuencias preocupantes, especialmente en niños y adolescentes. Se han explorado los efectos negativos del tiempo excesivo frente a las pantallas, desde problemas de salud física y mental hasta riesgos como el ciberbullying y las adicciones tecnológicas.

Es esencial fomentar un uso responsable y equilibrado de la tecnología, priorizando actividades que desarrollen habilidades sociales, emocionales y cognitivas, especialmente en las primeras etapas de la vida. Los padres, educadores y profesionales tienen un papel fundamental para guiar a los más jóvenes hacia un manejo saludable de las herramientas digitales, poniendo límites claros y promoviendo espacios de desconexión que favorezcan el bienestar integral.

 

En definitiva, aunque la tecnología es una aliada en muchos aspectos de nuestras vidas, es crucial recordar que su valor reside en cómo la utilizamos. La clave está en educar para que las generaciones actuales y futuras puedan aprovechar sus beneficios sin comprometer su desarrollo y calidad de vida.

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